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Jesus Zykov
Jesus Zykov

Jovenes Africanos Desnudos



Una tercera parte de la población mundial tiene menos de 20 años. Algunos países tienen más gente joven que otros. En alrededor de 40 países africanos, cerca del 40 % de la población tiene menos de 20 años. En contraste, en 30 de los países más ricos, menos del 20 % de la población tiene menos de 20 años.




Jovenes Africanos Desnudos


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No se habla suficientemente de la realidad de la población joven en África. Buscado fuentes he encontrado este mapa que es revelador, y tiene que hacer pensar y tomar decisiones al mundo. El contraste entre el color de esos países africanos y Europa es tan brutal, que es muy difícil que no se produzcan migraciones. Esa población africana joven, en su gran mayoría bien nutrida y educada, es una esperanza para el mundo, para África en particular, pero no parece encontrar (aún?) hueco en sus países...y lógicamente, busca cualquier solución... Es un drama delante de nuestros ojos.


El 1 de noviembre de 1896, la revista National Geographic publicó por primera vez en su historia editorial, y también en la historia de la prensa gráfica estadounidense, los pechos desnudos de una mujer. No se trataba de una mujer estadounidense sino de una aborigen africana, una joven de la tribu Zulu del área de Witwatersrand.


Sin embargo, en toda esta historia, como deja ver el artículo, los Zulu ya no cortaban ni pinchaban. Las escasas imágenes de la publicación -que al día de hoy suma el mayor archivo fotográfico del mundo- se centran más en el conflicto en torno a la codicia aurífera en esta tierra que, a ojos foráneos, era de unos salvajes semidesnudos que seguían ausentes en su micromundo, mientras los extranjeros se sacaban los ojos entre sí.


"La influencia de los grupos de presión de las empresas de combustibles fósiles es mayor que la de los países y comunidades en primera línea (del cambio climático). Las delegaciones de los países africanos y las comunidades indígenas se ven empequeñecidas por los representantes de los intereses corporativos", gritó en la plaza principal un grupo de manifestantes de la organización Kick Big Polluters Out.


El presente artículo (1) se propone confrontar dos miradas antropológicas divergentes sobre la cultura de los sectores populares en el Brasil de entresiglos, articuladas por Nina Rodrigues en el ensayo Os africanos no Brasil, y por Joao do Río en las crónicas reunidas en A alma encantadora das ruas. Partiendo de considerar la convergencia entre los discursos de control y las prácticas de exclusión en el espacio urbano que afectan a los sectores populares en entresiglos, este trabajo señala puntos de convergencia y de oposición entre dichos textos, atendiendo a los procedimientos formales puestos en juego en cada caso, al convertir al otro en objeto de conocimiento y/o representación.


Apelando a la representación de escenas de secuestro y violación de jóvenes indefensas, curanderismo, robo, demencia y muerte, los periódicos de Bahía imaginan la ciudad como un espacio tornado desde sus intersticios, por prácticas siniestras. Con estas citas, Nina Rodrigues(17) advierte con espanto, en Os africanos no Brasil,(18) la extensión cada vez mayor del fetichismo. Condena sin embargo la represión policial como una práctica inconstitucional e ineficaz: las creencias religiosas de los negros están racialmente determinadas; la represión solo las clandestiniza, desplazándolas a la oscuridad de la noche y a las zonas impenetrables de baldíos y conventillos.


Nina Rodrigues reproduce el doble movimiento -de conocimiento explícito y represión encubierta- que funda la mirada científica sobre la cultura popular. Afiliándose al proyecto floklorista de Sílvio Romero, Os africanos... devora científicamente los últimos vestigios del África en casa: aprehende las prácticas culturales de los africanos en Brasil en tanto que totalidad cultural primitiva, premoderna, todavía pura, en extinción.(20) Los últimos bienes de esta cultura son capturados para el Museo del Libro,' arrancados de la lógica cultural en la que fueron producidos, e insertos en la totalidad virtual de la ficción científica. Traza así un desplazamiento doble (hacia la alteridad social y hacia el pasado), encubriendo las motivaciones políticas que lo impulsan: marcar en el pasado los elementos todavía activos (todavía amenazantes) de la cultura negra permitiría reconocerlos en el seno de la miscigenacao racial y cultural contemporánea, neutralizándolos (y, en última instancia, neutralizando el mito mismo de la miscigenaçao).(21)


Mientras el blanqueamiento por inmigración persigue la dilusión del elemento negro en la población blanca, Nina Rodrigues anticipa una peligrosa fractura nacional, entre un Brasil blanco / europeo / progresista en el sur, y otro negro y atrasado, en el norte. En este sentido, Os africanos.... se propone, como profilaxis social, desenmascarar las determinaciones raciales encubiertas bajo la aparente lucha de clases. Rompiendo deliberadamente con la falsa idealización del negro, instalada en Brasil por el discurso liberal / abolicionista, Nina Rodrigues defiende la objetiva disimetría racial.(22)


Junto con la arqueología de prácticas y bienes, especula sobre las etnias que participaron en el tráfico de esclavos,(23) en la formación de los primeros quilombos, y en las principales revueltas de negros a lo largo de la historia del Brasil (del s. XVII al XIX). Provocando un efecto inquietante de inversión de la dominación, los africanos son vistos como colonizadores, al imponer razas, lenguas y prácticas. Sistemáticamente, el autor reconstruye estos levantamientos partiendo de la delación y la represión desde el poder, cuestionada por su ineficacia más que por su crueldad.(24) En general, se trata de negros que se delatan entre sí, o de mujeres que traicionan desde abajo. Así por ejemplo, para historiar la rebelión de enero de 1835 en Bahía, toma como punto de partida la delación de una negra liberta que anticipa a las autoridades el estallido del movimiento. Y si la rebelión fracasa, es gracias a la destrucción policial de las células rebeldes, y a la degradación ética de los propios actores de la rebelión, pues


Prácticas inalterables(27) y sobredimensión del pasado conducen a una homogeneización reduccionista que unifica, veladamente y bajo una misma continuidad transhistórica, tribus africanas, quilombos de negros prófugos, senzalas, esclavos en las ciudades, y africanos contemporáneos, bajo el mismo estigma "desse novo Haití, refractário ao progresso e inaccesível á civilização "(p. 121), al que se refiere cuando elogia la aniquilación definitiva de Palmares.


A la vez, la historización de Nina Rodrigues elude y alude al mismo tiempo a los episodios de rebelión en el presente. En efecto, a pesar de este repliegue fóbico en el pasado, algunos lapsus de Os africanos... muestran el retorno a la superficie del relato, de ese vínculo reprimido. Así, estima la población de Palmares por comparación con la de Canudos (p.117), o especula sobre el valor simbólico de algunas figuras totémicas, teniendo en cuenta la resistencia popular que Ilevará a la Revolta da Vacina. Y en el clímax de esta ilusión de reversibilidad temporal, la marginalización de los africanos contemporáneos en Brasil (vagabundos, alcohólicos, delincuentes y desocupados) sirve para probar que el africano no se integró a la población nacional, de lo que se concluye que el mito de la miscigenação es falso.


Varias veces el narrador traza las afiliaciones que autorizan su viaje hacia las zonas de exclusión. A punto de visitar una pocilga en la que duermen obreros y mendigos, amontonados en el suelo, desnudos, babeándose, confiesa: "Lembrei-me que Oscar Wilde também visitara as hospedarias de má fama e Jean Lorrain se fazia passar aos olhos dos ingenuos como tendo acompahado os grão duques russos nas peregrinacoes perigosas..." (p. 278). Y agrega: "...em Paris, os repórteres do Journal andam companhados de um "apache" auténtico. Eu repetiria apenas um gesto que era quase uma lei "(p. 278).


19. Silvio Romero advertía con terror que esas prácticas estaban extinguiéndose con la muerte de los últimos exponentes puros en Brasil. En las primeras páginas de Os africanos..., Nina Rodrigues reproduce el texto donde Silvio Romero formula esta advertencia.


21. En este sentido, el racialismo de Nina Rodrigues es también -veladamente- un proyecto político que apunta a resolver la dimensión étnica del atraso nacional. En esta dirección, aconseja el blanqueamiento por la vía del regreso de los negros africanos al Africa. No casualmente, el único momento lírico de Os africanos... coincide con la descripción de la partida masiva de negros de regreso al continente de origen, en 1897.


Qué atracción tendrían las conchas de cauri para ser aceptadas como moneda universal en los mercados y transacciones importantes durante cientos de años? (se afirma que en países africanos, China o la India fue moneda de cambio durante milenios). Pero su respaldo era la fe en el imaginario colectivo de los pueblos que la admitían como elemento del poder político. Algunos le atribuían al cauri un parecido con los genitales femeninos, lo que acentuaba su valor.


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